• Anna-Emilia Hietanen

¿Cómo usar métodos participativos en la enseñanza?



En Finlandia, una de las tareas de la educación es ayudar a niñas, niños y jóvenes formar parte de la ciudadanía activa y fomentar su participación en la sociedad. Por eso, en los últimos años, el tema de la participación de estudiantes ha vuelto cada vez más importante en las escuelas e instituciones educativas de diferentes niveles. En esto, métodos participativos y centrados en el estudiantado pueden ayudar mucho. En este artículo, vamos a ver algunas razones para usar los métodos participativos y consejos que pueden ayudarte a implementarlos en tu labor docente.


Usar métodos participativos, que permitan a estudiantes de todas las edades a tomar un papel más activa en su propio proceso de aprendizaje, tiene muchas ventajas. Pueden apoyar la motivación del estudiantado a través de generar un involucramiento activo en el aprendizaje. Esta participación más activa, por su parte, puede generar aprendizajes más significativos y mejorar la capacidad del estudiantado para implementar los conocimientos y habilidades que van desarrollando. Más generalmente, si elegimos e implementamos este tipo de métodos adecuadamente, pueden apoyar el desarrollo de las llamadas habilidades del s. XXI, tales como el pensamiento crítico, el pensamiento creativo, la resolución de problemas, las habilidades de comunicación y las habilidades para trabajar en equipo.


Aunque los métodos participativos tienen muchas ventajas, no significa que debamos descartar por completo los métodos más centrados en el docente. Tienen también su lugar y su momento. Por ejemplo, si revisamos temas nuevos o profundizamos en temas que el estudiantado ya haya investigado por su cuenta, una enseñanza tipo catedra puede ser útil. También si no podemos tomar mucho tiempo para trabajar un tema y nuestro objetivo es sobre todo transmitir información o contenidos, más que enseñar cómo aplicarlos, los métodos más centrados en el docente pueden ser más eficientes que los métodos participativos. Incluso una catedra bien dirigida que involucra al estudiantado puede llevar al aprendizaje activo. Seguramente, muchas y muchos podemos recordar a una persona tan apasionada de sus temas, que su entusiasmo fue contagioso y hubiéramos podido escucharla por horas y horas y aprender mucho, sin que haya involucrado algún método más participativo.


Si usamos el método de la catedra, no obstante, debemos recordar que el estudiantado no necesariamente aprende todo lo que exponemos. Este fenómeno se llama el “engaño de clase”. Refiere a que creer que si hemos dicho algo en la clase, significa que el estudiantado automáticamente lo haya aprendido y entendido. Desafortunadamente, no es tan simple; el estudiantado puede no poner atención en todo lo que enseñamos o tal vez recuerdan algunas cosas solo hasta el examen, sin realmente desarrollar un entendimiento más profundo. Por eso, incluso cuando queremos usar la tradicional exposición por parte del docente como el método de enseñanza, es útil pensar cómo podemos involucrar a las y los estudiantes más y cómo despertar el interés y la curiosidad que tienen un papel importante en la motivación y el aprendizaje.


¿Cómo entonces podemos incluir métodos más participativos y centrados en el aprendiz en nuestra práctica docente? Aquí tenemos algunos consejos concretos que te puedan ayudar:


  • Es importante crear en tu curso o en tu grupo un ambiente psicológicamente seguro, en que las personas se sientan cómodas para expresar sus preguntas, dudas e incluso emociones. Si tus estudiantes tienen que constantemente pensar qué pueden decir para no parecer ignorantes o para no ser objetos de burla, su energía no está enfocada en el aprendizaje. Para que el uso de métodos más participativos sea exitoso, asegura que todas y todos puedan sentir que están en un espacio seguro.


  • Siempre es bueno saber qué conocen y piensan nuestras y nuestros estudiantes del tema de antemano. Puedes simplemente preguntar o hacer una lluvia de ideas para reconocer los conocimientos previos. Sin embargo, una pregunta tipo “¿Qué sabes del tema X?” no necesariamente nos da como docentes toda la información que nos pueda ayudar a enseñar el tema mejor. En todo caso, sería mejor preguntar “¿Qué crees saber sobre el tema X?”, ya que esta pregunta ayuda al aprendiz visualizar que no todo lo que creemos saber es necesariamente cierto. Ayuda a cuestionar nuestras preconcepciones, algo que apoya al desarrollo y fortalecimiento del pensamiento crítico.


  • Dado que las emociones, las creencias y los prejuicios previos también pueden afectar al aprendizaje, y muchas veces no son conscientes, simplemente preguntar qué conoce nuestro estudiantado sobre el tema no siempre basta. Otro tipo de técnicas, por ejemplo, pedir que el estudiantado plasme sus ideas en un dibujo u las visualiza de otra forma y luego explique qué representan, puede ayudarnos a descubrir y discutir algunas de las creencias y emociones que pueden estar asociadas al tema y que podían desviar o incluso impedir el aprendizaje si no son adecuadamente atendidas.


  • Fomentar la participación e involucramiento del estudiantado puede incluir también decidir juntas y juntos las reglas de algo, ya sean las reglas del salón en general o reglas que tienen que ver con una actividad o tarea específica y su evaluación. En general, poder participar en la toma de decisiones de algún nivel en la institución educativa puede ser motivante para el estudiantado – siempre cuando no hagamos solamente una simulación democrática. Si preguntamos a las opiniones del estudiantado (u otros miembros de la comunidad educativa), debemos tener la disposición de realmente tomar sus propuestas en cuenta. Tal vez no se puede realizar todo lo que sugieren, pero en esos casos, al menos tenemos que justificar por qué no es posible y si en algún momento posterior sí se puedan retomar las sugerencias. Nada es más desmotivante que te pregunten sugerencias de mejora, solo para después notar que nunca se iban a tomar en cuenta.


  • Usa métodos más participativos y activos. Piensa cómo podrías involucrar más tus estudiantes. En vez de que tú enseñas algo, ¿podrían tus estudiantes investigar el tema? ¿Podrían enseñarlo entre ellos y ellas? ¿Qué habilidades deberían practicar antes para que esto fuera posible?


  • ¿Podrían participar en la evaluación, por ejemplo a través de autoevaluación o evaluación entre pares?


  • Especialmente si enseñas a niñas y niños más jóvenes, piensa si podrías incluir algún tipo de movimiento en el proceso de aprendizaje, ya que eso puede ayudar al aprendiz recordar e interiorizar algo mejor. (A este tema le vamos a dedicar más tiempo en el futuro, así que si te interesa, ¡recuerda suscribirte en nuestro lista de correos!)


  • Diferentes tipos de juegos, desde un quiz simple hasta experiencias de aprendizaje basados en juegos más complejos pueden ser una buena estrategia para volver el aprendizaje más lúdico y participativo. Podemos usar el juego con aprendices de todas edades, desde educación temprana hasta educación superior y cursos con estudiantes adultos. Sin embargo, es importante pensar en los objetivos pedagógicos del juego. A veces puede ser simplemente una forma de despejar la mente un poco, pero también pueden servir para objetivos de aprendizaje complejos.


  • Trabajo en equipo puede ser una forma de aumentar la participación. No obstante, es importante recordar que formar equipos de estudiantes no significa automáticamente que en estos equipos haya colaboración real o participación activa de todos los miembros. Al planear trabajo grupal es útil pensar cómo fomentar métodos realmente colaborativos, y cuáles son los objetivos pedagógicos de este tipo de trabajo.

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