• Anna-Emilia Hietanen

Un tiempo para pensar en el futuro





¡Feliz 2022!


La llegada de enero nos suele llevar a pensar en lo que queremos en el año que está comenzando, tal vez tener algunos propósitos de Año Nuevo, tal vez reflexionar sobre lo que logramos y vivimos el año pasado.


Reflexionar sobre el futuro puede ser muy útil en nuestras vidas personales, pero también es recomendable dedicarle tiempo en las instituciones educativas, tanto desde la perspectiva más institucional - ¿cómo podemos mejorar nuestra institución? – como también desde la perspectiva del estudiantado. Es importante que nuestras y nuestros estudiantes puedan imaginar el futuro que desean, tanto para sí mismos y sí mismas como para nuestras sociedades y el planeta. Y qué no solamente puedan imaginar y soñar un futuro, sino que también sientan que puedan influir en ese futuro.


Entender que al final el futuro depende de las decisiones que las personas toman en la actualidad y tener una voluntad para actuar para que tengamos un mundo mejor, es una parte importante de la formación de una ciudadanía activa y responsable.


Reflexionar, analizar y debatir sobre los posibles futuros, tanto deseables como no deseables, puede ser una forma de ayudar al estudiantado orientarse hacia el futuro. Con niñas y niños pequeños, podemos trabajar sobre futuros muy cercanos, ya que su concepto de tiempo aún no es tan desarrollado. Con estudiantes más grandes, podemos platicar de sus metas personales y cómo quieren llegar a ellos, y de acuerdo con la edad y el nivel del desarrollo cognitivo del estudiantado, hablar también de temas más complejos, como el futuro del planeta.


Es esencial mantener el tono respetuoso, para que nadie minimice o se burle de los sueños o preocupaciones de otras personas. Si el sueño de alguien parece irrealista, como docentes es mejor que guardemos nuestras opiniones y mejor preguntamos qué creen las y los estudiantes necesario aprender a conocer o hacer para que ese sueño se volviera posible. Esto puede ayudar a fortalecer la autoestima del estudiantado, y a la vez llevar a interesantes discusiones que pueden motivar a las y los estudiantes estudiar.


Reflexionar y platicar sobre los posibles futuros es importante, pero también tenemos que ayudar a las y los estudiantes tener herramientas para que realmente puedan llegar a sus metas personales y para que puedan influir positivamente en el futuro de nuestras sociedades. Estas herramientas pueden ser habilidades para planear y tomar acciones necesarias, pero también tienen que ver con emociones. El camino a los sueños no siempre será fácil, y desarrollar resiliencia y aprender a manejar emociones es ayudan con el camino.


Como docentes podemos enseñar – y creo que deberíamos enseñar – al estudiantado no solamente conocimientos, sino también habilidades que van a requerir en el futuro. El sistema educativo finlandés está dando mucho énfasis a estas habilidades. Vamos a volver a ellos en los siguientes artículos.


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